Cuando no me atendes el telefono, yo sé que es porque sos un obse de mierda y lo dejas en la mesita de luz y te vas a la otra punta de la casa y no lo podes escuchar.

De todas formas, he detectado el siguiente patrón:

– Aumento de la ansiedad.

– Hablar para organizar el día pasa a ser trascendental.

– Apreto las mandíbulas.

– Doy vueltas, ordeno, vuelvo a llamar.

– Pienso en dejarte (¿Otra vez en esta situación de dependencia con un tipo, Pola?).

No sos vos, soy yo.

Posta.

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